Ana María Shua

1-¿Dónde escribís?

Antes me iba a un departamentito cerca de casa.  Ahora que mis tres hijas son grandes, me instalé en el mejor dormitorio.
  
2- ¿Trabajás en computadora o a mano?

Compu, por supuesto.

3- ¿Escribís todos los días? ¿Tenés un horario fijo?

Todos los días, de mañana.  A la tarde no se me ocurre nada. Puedo contestar correo, cuestionarios, escribir notas o hacer adaptaciones de cuentos folklóricos, pero si tengo que inventar algo nuevo, sólo de mañana.

4-¿Cuánto tiempo le dedicás?

A la ficción, tres o cuatro horas por día. Más sería imposible, sobre todo cuando estoy trabajando en la primera versión de lo que sea.

5- ¿Algún ritual, costumbre o manía a la hora de sentarse a escribir? 

Tengo una jarra térmica al lado de la computadora y me hago constantes cortaditos a base de café descafeinado, un poquito de leche descremada y deslactosada y  mucha agua caliente.  Llego a tomar un litro y medio del mejunje en una mañana.

6- ¿Cuándo das por terminado un texto? ¿Qué recorrido emprende ese texto?

 Lo doy por terminado en primera instancia cuando siento que ya nada puedo hacer por él, aunque no sea todo lo que yo quisiera. Después lo lee mi marido. Y a continuación lo leen una cuatro o cinco personas más, colegas o gente cuya lectura respeto.  Cuando vuelven las devoluciones generalmente ya ha pasado algún tiempo y puedo meterme con el texto otra vez.


7- ¿Qué relación tenés con tu biblioteca?

Te lo contesto con un microrelato de La Sureña:

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De los vegetales de hojas perennes, ninguno se
reproduce tan rápidamente como mi biblioteca.
Sus vástagos, sus brotes y retoños amenazan con
asfixiarme en primavera.


8- ¿Qué libro te gustaría leer?

 ¿Leer o haber leído? Porque no es exactamente lo mismo. Me gustaría haber leído Los Detectives Salvajes de Bolaño sin tener que tomarme el trabajo de leerlo.

9- ¿Qué cinco libros no pueden faltar en tu biblioteca ideal?

No existen esos cinco libros. La biblioteca ideal es amplia, frondosa, generosa, cinco libros más o menos no cambian nada. ¿En qué cambiaría mi vida si no hubiera leído a Dostoievski? ¿O Las Mil y una noches? En poco y nada.


10- ¿Cuáles son los autores/libros que te parecen más sobrevalorados y cuáles los menos valorados?

Nada tan sobrevalorado como El Principito, de Saint Exupery. Odio El Principito. Lo considero un libro de autoayuda espiritual infantil, lo que además explica su éxito. Misógino y desagradable. ¿Libros subestimados? Son millones y no tiene sentido hablar de ellos porque si son subestimados, nadie los conoce.

11- ¿Qué relación tenés con la inspiración?

 Es buena chica pero muy impredecible. Cuando viene, todo cambia para mejor, pero es imposible contar con ella.

12- ¿Cuándo una persona se convierte en un buen lector?

 Cuando empieza a leer por muchos motivos diferentes y simultáneos. Por el gusto de estar leyendo y por el de haber leído, por curiosidad, por competencia,  porque no lo puede evitar, porque hay circunstancias que ya no soporta atravesar sin un libro.

Bonus Track:
-Experiencias e impresiones de escribir estimulado por alguna sustancia o en un estado de conciencia alterado.

En estados de conciencia alterados hay cosas muchísimo más divertidas para hacer que ponerse a escribir.


 ¿Nos mostrás tu biblioteca y tu lugar de trabajo?



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